DESCUBRE LEYENDAS

Legendario Literario Hispánico del siglo XIX

Proyecto I+D Ministerio de Economía y Competitividad FFI 2013-43241R

Publicación

LEANTE GARCÍA, Rafael (1889), Santuarios, ermitas e iglesias no parroquiales, consagradas a la Santísima Virgen en este obispado (de Jaca), Lérida.

Acontecimientos
Un año después de perder Jaca, los musulmanes intentan recuperar la ciudad. Se libra una batalla muy feroz que termina con la victoria de los cristianos, ayudados por la Virgen de la Victoria y por las mujeres de Jaca que tomaron las armas.
Personajes
El primer rey de Sobrarbe García Iñíguez, el guerrero Aznar, los moros, los cristianos, las mujeres de Jaca, la Virgen de la Victoria.
Enlaces

LOCALIZACIÓN

JACA

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LAS MUJERES EN LA RECONQUISTA DE JACA

SIGLO VIII, JACA

Jaca, como el resto del actual Aragón, había pasado rápidamente a poder de los musulmanes a comienzos del siglo VIII, y la mayor parte de sus habitantes habían huido hacia las altas montañas en espera de mejores tiempos. Poco después, en San Juan de la Peña, un puñado de no más de trescientos cristianos había nombrado como primer rey de Sobrarbe a García Iñíguez, que no sólo recobró Aínsa y Pamplona, sino que llegó  hasta Álava. No obstante, Jaca, a poca distancia del cenobio pinatense, continuaba en manos moras.

Mientras García Iñíguez recorría victorioso tierras alavesas, capitaneaba en su nombre las tropas cristianas que vivaqueaban por las sierras de San Juan y Oroel, hasta llegar a la vera del río Aragón, un guerrero valiente llamado Aznar. Éste, sintiéndose con fuerzas suficientes, decidió sitiar Jaca hasta ganarla por las armas y repoblarla, reparando sus murallas, restituyendo sus iglesias y poniendo en explotación las tierras circundantes que regaban los ríos Aragón y Gas. El rey García Iñíguez, alentado por la recuperación de Jaca, creó –corría entonces el año 759– el condado  de Aragón, designando, como no podía ser menos, al valiente Aznar como primer conde del territorio.

Al año siguiente, el primer viernes del mes de mayo, no menos de noventa mil moros, a las órdenes de cuatro experimentados adalides, llegaron desde Navarra para tratar de retomar Jaca, dada su importancia estratégica. El conde Aznar les salió presto al encuentro en las tierras onduladas de Guaso, donde el río Gas confluye en el Aragón.

En la batalla, que fue tremendamente sangrienta y reñida, el menor número de combatientes cristianos fue contrarrestado por su mayor arrojo y por el apoyo moral de la Virgen de la Victoria, que se apareció a las tropas para infundirles ánimo. No obstante, fue definitiva la ayuda inesperada de las mujeres jaquesas que, armadas y vestidas completamente de blanco, acudieron en socorro de sus hombres. Sorprendidos, los musulmanes sufrieron una humillante derrota, quedando tendidos en el campo de batalla los cuatro adalides, representados desde entonces en el escudo de armas de la ciudad de Jaca.

Editado por Christelle Schreiber – Di Cesare