DESCUBRE LEYENDAS

Legendario Literario Hispánico del siglo XIX

Proyecto I+D Ministerio de Economía y Competitividad FFI 2013-43241R

Publicación

Curiosidades Históricas de Andalucía. Colección de Tradiciones, Biografías, Leyendas, Narraciones, § Efemérides, etc. cuaderno 1. Málaga, Biblioteca del “Eco de Málaga”. Zambrana Hnos. 1900.

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Haydn
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LOCALIZACIÓN

PZ HÉROES DE LA AVIACIÓN ESPAÑOLA, Nº 2 CADIZ - 11011 (CÁDIZ)

Valoración Media: / 5

Haydn en Cádiz y el regalo del barril

 

Al Excmo. Sr. D. Mainel Cano y Cueto

El eminente músico alemán Francisco José Haydn, ansioso de conocer España, y especialmente Andalucía, vino a ella a final del siglo XVIII.

El ilustre compositor se encontraba ya en el apogeo de su gloria y su fama era universal, por lo cual en todas partes era festejado.

Había nacido en Rohran[1] el 31 de marzo de 1732. Su padre era un constructor de carretas, pero activo y busca vidas como pocos, tanto es así que a la vez que tocaba el órgano en la parroquia, hacía oficios de sacristán y desempeñaba funciones de juez, administrando justicia a sus convecinos. Su hijo, que no sin trabajos fue dueño de un mal violín, acompañaba a su padre al tocar este el arpa en las fiestas del lugar. El Maestro de Escuela de Rohran vio en aquel niño aptitudes especiales y logró que lo protegiese el Deán de Hamburgo, dándole puesto en la capilla de San Esteban de Viena. A los once años Francisco José escribía trozos para ocho y diez voces. Al cambiar de voz, por razón de la edad, Haydn salió de la Catedral y pasó terribles hambres[2] . La lucha que sostuvo por la existencia fue horrorosa, hasta que una noble señora le protegió[3], alojándolo en su casa. En 1759 el Príncipe Esterhazy, por recomendación de la Condesa de Thun, le admitió a su servicio. Desde entonces su vida fue tranquila y sus obras empezaron a conocerse y aplaudirse, produciendo una revolución en el mundo musical.  –9-

No falta quien suponga que el viaje a España lo realizó por olvidar los disgustos que le proporcionaba el carácter de su esposa, hija de un peluquero del barrio de Leopoldostad[4].

Cuando el maestro alemán llegó a Cádiz, existía en la capilla de Nuestra Señora de Loreto, derribada por los revolucionarios hace algunos años, una Hermandad de la venerable Orden Tercera de San Francisco, que celebraba piadosos ejercicios, aunque sin grandes solemnidades.

El Viernes Santo, creemos que del año 1784, la casualidad llevó a Haydn a la capilla de Loreto. Se verificaban los ejercicios de las Tres Horas en tanto que un modesto organista verificaba al clave, durante los intermedios de Palabra a Palabra las improvisaciones que se le ocurrían. El eminente músico las escuchó con religiosa atención y en su mente nació la idea de escribir una composición especial, regalándola a aquellos hermanos de la Orden Tercera, cuya devoción le interesó.

Al acabar los ejercicios Haydn habló con los hermanos y les ofreció que al regresar a su país les enviaría unas cuantas sonatas alusivas, para que se tocasen durante la devoción de las Siete Palabras, otorgándoles la exclusiva propiedad, como recuerdo de aquellos momentos en que se había sentido impresionado y llena su alma de religiosa melancolía.

Grande fue la satisfacción de los hermanos Terceros, al conocer el nombre del extranjero que les hacía tan importante promesa.

El compositor abandonó a Cádiz y regresó a su patria. Allí recordando Andalucía y a los hermanos de la capilla de Loreto, escribió sus Siete Palabras, esa joya musical conocida en todo el mundo civilizado, cuyas notas han vibrado en las más notables catedrales, inmortalizando el nombre de su autor[5].

En la Semana Santa de 1785 estaban las Siete Palabras en poder de los hermanos.

Se ejecutaron solemnemente; los aficionados de Cádiz que –10- eran muchos y buenos[6]  asistieron al acto» el templo estaba  completamente lleno y el recuerdo del alemán se comentó y agradeció.

Los piadosos Terceros no sabían cómo expresar su agradecimiento al donante. Hubo juntas discusiones y propuestas. Por fin se pusieron de acuerdo y decidieron que el Hermano Mayor fuese a Jerez y procurara un barril del mejor vino que se hallara.

El vino llegó y convenientemente preparado se remitió a Viena, donde por entonces Haydn residía.

El gran maestro tuvo noticia del regalo y al tenerlo en su poder y verlo, exclamó:

— ¿Qué es esto? ¿Me han tomado por un borracho?

El músico no apreció la buena fe de los donantes ni oyó las advertencias de sus amigos. Su resentimiento fue grande, incomprensible, hasta el punto de tomar venganza.

 

Por lo pronto revocó el derecho de propiedad y repartió copias de su obra a numerosas poblaciones de Europa[7].

Los lectores podrán figurarse la impresión que el rasgo violento de Haydn causó en los hermanos de la Orden Tercera, que estaban tan satisfechos del regalo enviado al inspirado compositor.

Este vivió bastantes años más, escribiendo veinte y dos óperas [8], el himno nacional Gott erhalte Franz den Kaiser y una infinidad de cantatas.

 

Murió en Viena el 31 de Mayo de 1809

Narciso Díaz Escobar

 

Fuente: Curiosidades Históricas de Andalucía. Colección de Tradiciones, Biografías, Leyendas, Narraciones, § Efemérides, etc. cuaderno 1. Málaga, Biblioteca del “Eco de Málaga”. Zambrana Hnos 1900.

 

Edición: Pilar Vega Rodríguez


[1] Rohran era un pequeño pueblo situado en los confines de  Austria y Hungría, a quince leguas de Viena.  (Nota del autor).

[2] En esta época Haydn vivió en una miserable bohardilla de la casa en que habitaba el célebre Metastasio, del cual no obtuvo el  músico amparo alguno. (Nota del autor).

[3] Esta ilustre protectora era de nacionalidad española. (Nota del autor).

[4] Este peluquero había sido también protector de Haydn, al cual profesaba gran cariño y entusiasta admiración. (Nota del autor).

[5] Las Siete Palabras de Haydn constan de la Introducción siete números correspondientes a las Siete Palabras y el Terremoto para la conclusión del ejercicio. Esta obra musical, según un ilustre crítico, forma con La Creación y el Stabat Mater, la trinidad de composiciones maestras religiosas del músico alemán. (Nota del autor).

 

[6] El Teatro y la Música tuvieron gran culto a fines del siglo XVIII y principio del XIX en la ciudad gaditana. En sus escenarios se vio actuar a los mejores actores, y las más brillantes óperas italianas se conocieron allí antes que en el coliseo de loa Caños del Peral de la Corte. (Nota del autor).

[7] La parte más esencial de esta narración la debemos a un curioso articulo denominado Las Saetas, del sabio D, José M.* Sbarbi,  escrito en 1880.

[8]  Su mejor opera fue Armida.